Hace más de 4 décadas comenzó un proyecto destinado a recuperar una especie desaparecida del desierto del Néguev. Lo que inicialmente buscaba restaurar el equilibrio ecológico terminó convirtiéndose en un ejemplo de cómo la fauna puede cumplir un papel decisivo en la regeneración de los ecosistemas sin intervención humana constante.

Tras la reintroducción del asno salvaje, los investigadores comprobaron que su comportamiento favorecía la recuperación de la vegetación, la conservación de la humedad del suelo y la supervivencia de otras especies. Actualmente, la iniciativa es considerada un referente internacional en materia de conservación de la biodiversidad.

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¿Cómo ayudó el asno salvaje a recuperar el desierto del Néguev?

El asno salvaje original de la región se había extinguido durante la década de 1960, por lo que Israel trasladó ejemplares de una subespecie procedente de Irán para iniciar un programa de recuperación. En mil novecientos ochenta y dos fueron liberados los primeros 28 individuos y, entre 1992 y 2005, nuevas incorporaciones fortalecieron la diversidad genética de la población.

Con el paso de los años, los animales se adaptaron completamente a la vida silvestre. En la actualidad, entre 500 y 600 ejemplares habitan las montañas del desierto del Néguev, consolidando un proyecto que la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel considera un éxito para la conservación.

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¿Por qué este animal favorece la reforestación natural?

Los científicos descubrieron que, al caminar y excavar el terreno en busca de agua, estos herbívoros generan pequeñas depresiones que retienen humedad y crean condiciones favorables para que las semillas puedan germinar. Además, sus desplazamientos contribuyen a mantener activo el ciclo ecológico del desierto.

Su estiércol funciona como un fertilizante natural que transporta semillas envueltas en nutrientes, protegiéndolas del calor intenso hasta la llegada de las lluvias. Durante las sequías, los pozos que excavan también proporcionan agua a aves, zorros, lagartos y otros mamíferos, convirtiéndose en refugios temporales que benefician a todo el ecosistema.