Una devastadora riada golpeó el miércoles 26 de agosto la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet chino, lo que provocó inundaciones repentinas, deslizamientos y una destrucción generalizada en comunidades del distrito nepalí de Rasuwa y en el condado tibetano de Gyirong.
El desastre arrasó viviendas, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos, mientras cientos de personas permanecen desaparecidas. El balance confirmado hasta ahora alcanza al menos 359 muertos.
¿Qué pasó en Nepal?
La emergencia se produjo durante las primeras horas del miércoles en Rasuwa, distrito montañoso situado al norte de Katmandú y próximo al paso fronterizo de Rasuwagadhi. Una enorme masa de agua, hielo, rocas y lodo descendió hacia el valle del río Bhote Koshi y posteriormente afectó el sistema del Trishuli.
La fuerza de la corriente destruyó infraestructuras y dejó zonas incomunicadas. Imágenes obtenidas desde drones muestran carreteras cubiertas de escombros y edificios parcialmente sepultados. En el lado chino, un deslizamiento también golpeó el puerto de Gyirong, interrumpiendo carreteras, comunicaciones y suministro eléctrico.
¿Cuántos muertos y desaparecidos dejan las inundaciones en Nepal?
### Nepal y Tíbet contabilizan 392 muertos y 1.468 desaparecidos
Las inundaciones y deslizamientos de tierra en la frontera entre Nepal y el Tíbet han dejado al menos 392 muertos. De ellos, 389 fallecieron en territorio nepalí y otros tres en la región tibetana de China, según los balances difundidos este jueves.
La tragedia también mantiene a 1.468 personas desaparecidas, entre ellas cerca de 600 extranjeros. En Nepal hay 910 personas sin localizar, mientras que las autoridades chinas reportan 558 desaparecidos en el Tíbet. Los equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes entre el lodo y los escombros, aunque las condiciones de la zona dificultan las operaciones.
¿Cómo avanzan las labores de rescate tras la riada en Nepal?
En Nepal, los rescatistas avanzan entre lodo, piedras y restos de viviendas para localizar sobrevivientes y recuperar cuerpos, mientras familiares recorren las zonas afectadas en busca de sus seres queridos. En el Tíbet, China movilizó a cerca de 800 rescatistas, además de perros de búsqueda y lanchas rápidas, para acelerar las operaciones.
Las labores enfrentan grandes dificultades debido al terreno montañoso, las carreteras dañadas y la posibilidad de nuevos deslizamientos e inundaciones. Las autoridades chinas advirtieron que la inestabilidad de un lago formado río arriba y las condiciones de las vías complican el acceso a las zonas afectadas. En Nepal, además, se mantiene una alerta especial por la formación de un lago detrás de los escombros, lo que podría provocar una nueva crecida. Los primeros ministros de ambos países, Li Qiang y Balendra Shah, se desplazaron a las áreas afectadas para supervisar las operaciones de búsqueda y rescate.
¿Nepal y Tíbet podrían sufrir nuevas inundaciones?
La amenaza continúa debido a la situación meteorológica y a la inestabilidad del terreno en una región montañosa afectada por las lluvias del monzón. El Departamento de Hidrología y Meteorología de Nepal mantiene el seguimiento de los principales ríos y de las precipitaciones, mientras los equipos de emergencia permanecen en alerta ante posibles nuevas crecidas.
Además, las condiciones de las zonas altas del Himalaya pueden favorecer nuevos deslizamientos o desprendimientos de hielo y roca. Reuters informó que todavía existían condiciones capaces de generar nuevas crecidas aguas abajo, por lo que las autoridades mantienen la vigilancia.
¿Qué provocó la enorme riada en Nepal?
La explicación todavía es investigada, por lo que no debe atribuirse el desastre a una única causa como un hecho confirmado. La principal hipótesis apunta a un gigantesco desprendimiento de hielo y roca en la zona alta del valle, que habría generado una avalancha de hielo, rocas y sedimentos y provocado una súbita descarga hacia el río.
Imágenes satelitales analizadas por expertos muestran que una parte de un glaciar situado a unos 5.200 metros de altitud se desprendió y cayó sobre el valle. La masa resultante habría desencadenado una ola de agua y escombros que descendió por el sistema fluvial.
También se registró un terremoto de magnitud 4,4 en la región el mismo día. Los primeros análisis plantean que el movimiento sísmico pudo haber contribuido al desprendimiento, aunque todavía no existe una confirmación definitiva de que el terremoto haya sido el detonante.






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