En una nueva versión sobre la adquisición de los 12 aviones caza F-16 Block 70, el jefe de Estado, José María Balcázar, afirmó que no pudo hacer nada para suspender la suscripción del contrato porque el proceso había concluido.
“Ya ese contrato estaba terminado, ya no se podía parar, y se tenía que dar el adelanto correspondiente, y en eso me parece que el contrato ya se selló entre el comprador y el vendedor”, señaló Balcázar en declaraciones esta mañana a radio Exitosa.
No es cierto lo que afirma el jefe de Estado y contradice sus propias declaraciones.
En la mañana del viernes 17 de abril, cuando se suponía que estaba programada la firma del contrato en la base aérea Las Palmas, entre la Fuerza Aérea del Perú (FAP) y la compañía estadounidense Lockheed Martin, Balcázar manifestó en una entrevista con Exitosa que había resuelto postergar la adquisición y que era mejor que el próximo gobierno asumiera la decisión porque el suyo solo era un régimen transitorio.
Incluso, el miércoles 22 de abril, en un mensaje a la Nación, reiteró su decisión de no suscribir el acuerdo comercial con Lockheed Martin: “Nosotros lo que estamos diciendo y hemos dicho siempre es que la compra de los aviones F-16 se postergue para ser pagados en el próximo gobierno, la próxima administración que salga de las elecciones normales que están en curso”, señaló.

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Fallas de la memoria
Efectivamente, el viernes 17 de abril no se llegó a firmar el contrato.
Lo prueba un comunicado que publicó el embajador de los Estados Unidos, Bernie Navarro, el mismo día del mensaje presidencial, el miércoles 22 de abril, en el que Balcázar volvió a decir que el próximo gobierno haría la adquisición.
Al celebrar que, finalmente, la FAP, representada por el coronel Carlos Rey Benavente, estampó la rúbrica correspondiente, Navarro escribió: “Se acordó para el 17 de abril una firma técnica a las 7.00 a. m. y una firma ceremonial a las 5.00 p. m. El equipo estadounidense, tanto funcionarios gubernamentales como ejecutivos de alto nivel de Lockheed Martin, estaban listos para presentarse en la Base Aérea Las Palmas y en el Palacio de Gobierno según lo solicitado. Estados Unidos se enteró de que la firma fue pospuesta a través de la radio nacional”.
Es falso que el contrato haya sido suscrito el viernes 17 de abril porque Navarro, en el mismo comunicado, señala que ocurrió recién el lunes 20 de abril, es decir, 48 horas después de que Balcázar salió por primera vez a informar la suspensión de la compra de los F-16 Block 70.

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Todo está consumado
“Hay una manera correcta de hacer negocios serios y creíbles con una de las empresas líderes del mundo. Una firma técnica entre las partes autorizadas tuvo lugar el 20 de abril de 2026, con pleno conocimiento de los más altos niveles del gobierno peruano”, señaló el embajador Navarro en la comunicación que publicó en la cuenta oficial de la legación diplomática.
Balcázar también explicó a radio Exitosa, este jueves 30 de abril: “En esa época, anterior a la mía (gobierno de José Jerí), se había normativizado, se había sacado normas en el sentido de que se declare secreta la compra con Estados Unidos y ya no se haga licitación abierta, y además, esa norma, como era un asunto de Estado, se haga solamente entre el comprador y el vendedor”.
Y añadió: “Y ahí, en esa norma, se excluía, por razones de seguridad, que no intervenga ni el presidente de la República ni el Ministerio de Economía y Finanzas, y solamente se pusiera a evidencia cuándo se tenía que ejecutar el primer pago”.
El 5 de marzo de este año, fue el propio presidente Balcázar, y no José Jerí, quien firmó el Decreto Supremo N.° 001-2026-DE, que declaró como “secreto militar” la compra de los aviones caza para la FAP.
Según la misma norma, se trata de una modalidad de contratación para facilitar que la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas (ACFFAA) negocie directamente con la empresa seleccionada, luego de evaluar las propuestas presentadas. Pero eso nunca ocurrió.
Por decisión política, durante el gobierno de Jerí, la FAP no hizo estudios de las ofertas de la compañía francesa Dassault Aviation, que presentó el Rafale F4, ni de la sueca Saab, que propuso el Gripen E/F.
No se produjo una licitación o concurso internacional, como obligan las normas vigentes.
No se ha publicado ninguna disposición que indique que el presidente de la República está excluido del proceso de contratación de los aviones caza.
Lo más llamativo de la nueva versión de Balcázar es que sostiene que ni siquiera él conocía los detalles del proceso de compra, pese a que ejerce como jefe supremo de las Fuerzas Armadas. En dicha posición, reconocida por la Constitución, pudo haber intervenido o exigido a la FAP que acatara las órdenes. No pasó nada de eso.





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