La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ejecutó otra reestructuración en su gabinete al anunciar la fusión de las carteras de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior en un solo bloque y poner al frente al diplomático Félix Plasencia.
Con el objetivo de estrechar lazos comerciales e institucionales con Washington tras años de ruptura, el movimiento viene acompañado de la designación del economista Johann Álvarez Márquez como nuevo encargado de negocios de Venezuela en Estados Unidos, para ocupar el vacío que dejó Plasencia en la capital estadounidense.
Mediante Telegram, la mandataria interina anunció la conformación del nuevo Ministerio del Poder Popular de Relaciones y Comercio Exterior.
Al formalizar el relevo en el nuevo macroministerio, Rodríguez justificó la elección de Plasencia y señaló que cuenta con la experiencia idónea para «dirigir la política exterior venezolana, defender nuestra soberanía, fortalecer las relaciones de cooperación e impulsar la diplomacia de paz en el mundo».
Una nueva elección en medio de una crisis
Este giro ocurre en un escenario de extrema complejidad para la gestión de Rodríguez, quien enfrenta una crisis de legitimidad política bajo la tutela de Estados Unidos y, de manera simultánea, la devastadora catástrofe humanitaria dejada por los terremotos del pasado 24 de junio, que han dejado más de 4.500 víctimas mortales y 17.000 damnificados.
La tragedia sísmica aceleró el acercamiento con la Casa Blanca y provocó que la administración de Donald Trump decretara una suspensión temporal de tres meses de las sanciones económicas y la apertura al financiamiento del Fondo Monetario Internacional.
La transición gubernamental también desplazó a Yván Gil, ingeniero agrícola de profesión y último canciller del régimen de Maduro, quien fue reubicado al frente del Ministerio de Ciencia y Tecnología en sustitución de la bióloga Gabriela Jiménez.
Al mismo tiempo, la presidenta encargada encomendó a Johann Álvarez Márquez la tarea de liderar la delegación en Washington con el propósito expreso de «representar los intereses de nuestro país y avanzar en esta nueva etapa de diálogo, cooperación y respeto mutuo», con lo que consolidó un viraje estratégico definitivo en la diplomacia venezolana.
Viejo conocido del chavismo
Félix Plasencia, de origen español y con una trayectoria en el servicio exterior que se remonta a 1991, fue una figura de extrema confianza en el Palacio de Miraflores, donde tejió lazos estrechos con el chavismo desde que el hermano de la mandataria, Jorge Rodríguez, lo incorporó a la gestión pública en Caracas.
Tras ejercer como canciller de Maduro entre 2021 y 2022, además de encabezar legaciones en Pekín, Londres y Bogotá, el diplomático asumió este año la jefatura de la misión en Washington con la compleja tarea de reabrir la embajada venezolana, clausurada desde 2019.
Su labor en suelo estadounidense estuvo marcada por hitos como el retorno de los vuelos comerciales de American Airlines y la flexibilización de licencias a PDVSA y el sector aurífero, aunque no estuvo exenta de polémicas. Durante una rueda de prensa, al ser interrogado por los cerca de 400 presos políticos en el país, Plasencia despachó las preguntas y las calificó de «tonterías».






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