Un país de América Latina impulsa un proyecto para reducir las emisiones del transporte aéreo, mediante una inversión estimada de 3.000 millones de dólares. La iniciativa busca producir combustible sostenible de aviación (SAF) usando una materia prima vegetal poco explotada, lo que consolidaría la transición energética regional en el mercado de energías limpias, según la firma Acelen Renováveis.
Esta propuesta responde a la creciente demanda internacional del insumo, motivada por normativas ambientales exigentes en Europa y diversas latitudes. El reto principal radicará en probar la rentabilidad económica y productiva de esta alternativa agrícola frente a los insumos agrícolas tradicionales. Al respecto, el analista sénior de bioenergía de Rystad Energy, Thiago Sinzato, destacó que «si lo consiguen, será un proyecto increíble«.
¿Cómo transformará esa fruta tropical el mercado global de los biocombustibles?
Un fondo de inversión de Abu Dabi invertirá US$3.000 millones en Brasil para fabricar combustible sostenible para aviación (SAF). La iniciativa empleará como insumo principal la macaúba (Acrocomia aculeata), una palma autóctona de Sudamérica cuyo fruto genera entre siete y diez veces más aceite por hectárea que la soja. Esa compañía, Acelen Renováveis, busca liderar la transición energética mediante el aprovechamiento de un recurso vegetal nativo altamente eficiente.
A diferencia de otros cultivos tradicionales, esta especie se adapta bien a terrenos semiáridos y no compite con la producción de alimentos. «La llamamos la fruta del futuro. Es, literalmente, una central eléctrica, una planta de energía», afirmó Víctor Barra, director de Agronegocios de la firma, durante una presentación en Minas Gerais. Su capacidad operativa permite recuperar suelos deforestados e integrarlos a la industria bioenergética internacional.

El gigante sudamericano posee cerca de 40 millones de hectáreas de pastizales degradados, un recurso estratégico clave según analistas de Bloomberg. Aquella masa territorial abre la puerta para escalar el proyecto sin impactar zonas agrícolas reservadas al consumo humano. Dicha característica satisface los rigurosos criterios ambientales exigidos por los mercados globales para certificar el origen limpio de los carburantes aéreos.
¿Cómo se desarrollará la biorrefinería de macaúba en Brasil?
El megaproyecto industrial contempla la siembra de 144.000 hectáreas en Minas Gerais y la edificación de una planta en Bahía. Un equipo de 200 científicos optimiza el cultivo de la palmera amazónica para iniciar el procesamiento comercial hacia 2030. La iniciativa busca establecer un complejo integrado de alta eficiencia desde la materia prima agrícola hasta el producto final.
La infraestructura proyecta una capacidad operativa de 20.000 barriles diarios de combustible sostenible para aviación (SAF). Esa meta representa la mitad de los 41.000 barriles globales procesados en 2025, según Bloomberg. Con el fin de sostener las operaciones previas a la cosecha inicial, la firma utilizará aceite de soja y residuos vegetales usados, además de contar con «contratos de largo plazo para cerca del 90% de la producción prevista».
El plan afronta retos operacionales debido al ciclo anual de recolección y la dificultad de mecanizar troncos con espinas. Por ello, Acelen colabora con centros académicos para crear variedades botánicas sin espinas, frutos grandes y mayor rendimiento oleaginoso. Asimismo, la compañía espera que la Unión Europea clasifique oficialmente a la macaúba como materia prima no alimentaria para garantizar el comercio hacia el mercado europeo.






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