En septiembre de 1983, Atari tomó una decisión que décadas después se convertiría en una de las historias más curiosas de la industria de los videojuegos. La compañía trasladó 14 camiones cargados de juegos y equipos informáticos hasta un vertedero de Alamogordo, Nuevo México, donde fueron enterrados.
En aquel momento, la compañía aseguró que los productos habían sido descartados debido a supuestos defectos. Sin embargo, detrás de aquella decisión había un enorme problema de inventario: las tiendas acumulaban videojuegos que no habían logrado vender y comenzaron a devolverlos a la compañía.
Atari enterró millones en videojuegos que no pudo vender
Uno de los títulos relacionados con este episodio fue E.T. the Extra-Terrestrial, adaptación de la película de Steven Spielberg para la Atari 2600. Su desarrollo estuvo marcado por la presión del tiempo: Howard Scott Warshaw tuvo apenas cinco semanas y media para terminarlo, frente a los seis o nueve meses habituales.
Atari necesitaba vender alrededor de cuatro millones de cartuchos para recuperar el costo de la licencia del videojuego, pero las ventas estuvieron muy por debajo de esa cifra. La compañía terminó trasladando grandes cantidades de productos desde sus instalaciones en El Paso hasta Alamogordo, donde fueron enterrados.
En 2014 excavaron el vertedero y encontraron más de 1.300 cartuchos
Tres décadas después, en 2014, una excavación en el antiguo vertedero permitió recuperar más de 1.300 cartuchos de videojuegos. Entre ellos había ejemplares de E.T. y Centipede, que habían permanecido enterrados desde aquella decisión tomada por Atari en 1983.
El hallazgo transformó aquellos videojuegos descartados en piezas de colección. Más de 100 fueron puestos a la venta en eBay y, según Ars Technica, 800 cartuchos llegaron a venderse por US$107.930 en total, convirtiendo un antiguo vertedero en el escenario de un inesperado tesoro para los coleccionistas.






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