Una antigua mina de sal en Hallstatt, Austria vuelve a revelar los secretos de las comunidades que se internaron bajo tierra hace miles de años. Los arqueólogos han documentado unos 305 metros de túneles y cámaras excavados en diferentes etapas.
La investigación permite reconstruir cómo distintas generaciones de mineros siguieron las vetas de sal y ampliaron progresivamente la explotación. El yacimiento también conserva herramientas, restos de alimentos, fragmentos de ropa y otros materiales que sobrevivieron gracias a las propiedades de la sal.

Una mina de sal explotada desde hace 7.300 años
Las evidencias encontradas en la montaña indican que la extracción de sal comenzó hace aproximadamente 7.300 años, durante el Neolítico. Los antiguos trabajadores utilizaron herramientas de piedra y asta para acceder a los depósitos del mineral.
Los 305 metros de galerías no corresponden a una única excavación, sino a diferentes espacios que fueron ampliándose con el paso del tiempo. Algunas cámaras se encuentran incluso superpuestas, una señal de que los mineros profundizaban cuando encontraban nuevas concentraciones de sal.
Herramientas y restos que sobrevivieron bajo tierra
La mina conserva materiales que normalmente habrían desaparecido con el paso de los siglos entre ellos recipientes de madera, restos de alimentos, fragmentos de ropa, herramientas y astillas de pino quemadas. La sal permitió una conservación excepcional de estos vestigios.
La explotación alcanzó una gran intensidad hacia el año 1200 a. C., cuando se estima que podían extraerse hasta 1,5 toneladas de sal al día. Incluso después de grandes deslizamientos que interrumpieron las labores, las comunidades regresaron a la montaña y continuaron con la extracción.






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